
"Imagínese un jardín con cien clases de árboles, con mil variedades de flores, con cien especies de frutas y otros tantos géneros de hierbas. Pues bien: si el jardinero de este jardín no conoce otra diferenciación botánica que lo "comestible" y la "mala hierba", entonces no sabrá qué hacer con nueve décimas partes de su jardín, arrancará las flores encantadoras, talará los árboles más nobles, o los odiará y mirará con malos ojos. Así hace el lobo estepario con las mil flores de su alma. Lo que no cabe en las casillas de "hombre" o de "lobo" ni lo mira siquiera. ¡Y qué de cosas no clasifica como "hombre"! Todo lo cobarde, todo lo simio, todo lo estúpido y minúsculo, como no sea muy directamente lobuno, lo cuenta al lado del "hombre", así como atribuye al lobo todo lo fuerte y noble sólo porque aún no consiguiera dominarlo"
Extraído de El Lobo estepario de Hermann Hesse
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